Lo importante no es el avance de los otros
sino la firmeza de los nuestros.
Los otros pueden
cavar una trinchera en el frente de las casas
y disparar a cubierto en las noches,
en los días.
Los otros pueden permitirse
lo que nosotros por pudor o por decencia
no.
Lo importante es resistir,
mantenerse en las ideas,
ser flexible con lo humano,
y no perder la ternura
jamás.
Porque al final del cuento,
cuando haya que volver a los que nos aman
y a los que amamos,
lo que verdaderamente importa es ser honesto:
no hacemos lo que debemos,
no hacemos,
ni siquiera,
lo que queremos
(sería algo, ay, tan hermoso)
pero hacemos lo que se puede.
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